Saturday, October 22, 2005

Un lujo: Tantra y Pez juntos

Todo estaba previsto para las 22 según anunciaban las entradas, afiches y demás... Un pedido especial de la gente de Tantra: que el público llegue temprano pero, como ya es costumbre casi irreversible, nadie llegó a la hora pactada.

Cuando pasaron algunos minutos de las 23 alguien llegó a La Mula. El sujeto se mostraba sorprendido por los sonidos que llegaba a percibir. No entendía qué era lo que sonaba tan áspero. Una lija, el asfalto, acaso un rayador desafilado... ¿se había olvidado debajo del traje la depiladora eléctrica?. Lo dudaba mucho, ningún cable estaba a la vista. Luego aquella personita creyó tener clarísimo que eso era una vulgar zapada íntima. Aunque pronto descubrió la verdad. Verdad que jamás será publicada, por temor a que las represalias se vuelvan espantosas si alguien revela que lo que abrió lo que luego sería un show parecía música...

La amargura cambió de sabor cuando, al poco tiempo,
Tantra deslizó sus primeros acordes. Los ojos del personaje observador que arribó a La Mula significaban ansiedad, expectativa. Y los oídos se preparaban para su primera cita instrumental con Tantra. Con influencias o sonidos amigos como Pink Floyd a Luis Alberto Spinetta, no podía ser una sorpresa de mal gusto e insignificante como hay tantas. El electricismo de una banda que mostró tener un gran futuro -tal vez no a nivel público, pero sí a nivel musical-, fue abismal. Nada tiene que ver el hecho de tener referentes con la música propia del grupo... en éste caso. No sonaba Spinetta, no sonaba Floyd, no sonaban Los Natas, ni aún el mismo Pez. Sonaba ni más ni menos que TANTRA.
Aquel ser extraño es de esos que le huyen instintivamente al conformismo. Éste es un caso atípico. Tantra sobrepasó expectativas... expectativas que aumentarán de cara al próximo show, para no perder la costumbre.
Cerca de una hora los marplatenses deleitaron al público con su arte abstracto. Fue una primera vez lujosa. Lujosa porque la combinación lograda con la batería, impactaba. Lujosa porque el recibimiento se olvidó en instantes. Lujosa porque musicalmente fue una gran noche.

Finalmente apareció la banda en cuestión,
Pez. En éste caso las expectativas también eran grandes, quizás demasiado, por el gusto personal de el individuo que recorrió la zona, pero no por el nivel musical del grupo. Con un set bastante extenso y a la vez agradable, Pez cerró la noche lluviosa marplatense.
Quedó en el tintero una pregunta clave para éste tipo de artistas... "¿Qué diferencia hay entre banda de culto y comercial?", preguntó Ariel Minimal a sí mismo y al público presente. La respuesta fue inmediata y de su voz. Dijo algo así como "nosotros tenemos los discos acá a $25 y las remeras y queremos vender. En Musimundo hay, por $25 discos horribles, por lo menos el nuestro está bueno". Ya todos saben, e incluso el niño del traje, que los músicos ganan poco, ganan nada, pero no hay que mezclar el tema comercial con el musical. El hecho de querer vender como así lo desean ellos -confesaron con ironía que en realidad buscaban ser como el fenómeno Miranda!- no quiere decir que la banda pierda esencia, lo que se busca es calidad musical y, evidentemente, poder vivir de eso.
Anoche Pez estaba en su hábitat... la lluvia mojaba las ideas, pero no las perturbaba. Luego de salir a la vida, el observador notó que había pasado una noche acompañado cálidamente. Comprobó que Tantra era lo que imaginaba y rectificó que pez que nada contra la corriente no muere electrocutado.

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